Fuente de La Fama
El escultor René Frémin llevó aquí a su máxima perfección el ordenamiento de personajes en tres niveles sobre una alta peña, situando en la cúspide a La Fama sobre Pegaso. El conjunto se inspira en la escultura francesa de la época de Luis XIV y, en particular, en la obra de Coysevox La Fama cabalgando a Pegaso para los Jardines de Marly (Francia). Se trata de un homenaje a los logros militares de Felipe V e incluye las personificaciones de los cuatro principales ríos de España.
Felipe V contempló por primera vez, en el verano de 1736, los 43 metros de altura alcanzados por su gran surtidor vertical. Una verdadera obra maestra de la ingeniería hidráulica, posible gracias a un desnivel de 60 metros respecto al depósito de El Mar. El sistema hidráulico fue diseñado y ejecutado por Jean-Baptiste Maipon de la Roche y finalizado por François Desjardins, fontaneros del Real Sitio. Admirada desde sus orígenes, continúa hoy asombrando a viajeros y visitantes.
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Iconografía
Levantada por Frémin entre 1730 y 1733, e inspirada en dibujos de Charles Le Brun, la Fuente de La Fama constituía el elemento principal del parterre homónimo, y uno de los más destacados del jardín. Su potente chorro se eleva hasta los 40 metros, más que ningún otro. Para su construcción, Frémin diseñó un gran esqueleto de hierro que constituye el armazón sobre el que se asienta el peñasco rocoso. En lo alto del mismo se encuentra La Fama, montada en un caballo alado, hace sonar una trompeta; a sus pies, varias figuras que representan a solados moros, que caen derrotados por el peñasco, cuya base se encuentran cuatro figuras representando los grandes ríos de España (Ebro, Tajo, Guadiana y Guadalquivir). Se trata pues de un tema claramente triunfal y heroico, aunque su interpretación no está exenta de dudas. Bien puede entenderse como una alegoría de Felipe V como defensor de la religión católica (y por extensión de la Monarquía española); pero también puede ser una alusión a la Reconquista, según se recoge en una descripción de 1746. Por último, también puede verse la Fuente de La Fama como un monumento a las campañas militares de Felipe V en Italia y en África, especialmente la conquista de Orán en 1732, justo cuando el conjunto estaba en construcción.
Con la de Andrómeda, la de la Fama comparte dos rasgos monumentales: la altura de su chorro -algo mayor en la de la Fama- y el tremendo “peñasco” en plomo, cuyas dimensiones obligan a la existencia de una formidable armadura o esqueleto interior de hierro forjado.
Antes Fernando Brambilla, Vista de la Fuente de la Fama, tomada mirando al norte y al fondo parte del Real Palacio, h. 1821. Patrimonio Nacional.
Después Fuente de la Fama. 2026. Patrimonio Nacional.