Pabellones del Embarcadero
El conjunto de los Pabellones del Embarcadero se compone de cuatro edificios dispuestos en torno a una glorieta ajardinada, proyectados por Jacques Marquet para complementar al Pabellón Real. El mismo arquitecto, junto a su ayudante Manuel Serrano, diseñó una ordenación similar para los pabellones de recreo del infante don Gabriel, situados al otro lado del Tajo y desaparecidos a comienzos del siglo XIX. El Pabellón Real albergaba el salón principal utilizado por los príncipes, mientras que uno de los pabellones menores se destinaba a gabinete de aseo y los restantes a servicios.
Marquet, Jacques
Nació en París hacia 1710, y en 1752 fue contratado por Fernando VI como arquitecto con un sueldo de 24.000 reales al año, desempeñando el puesto de ayudante de Bonavia en El Buen Retiro y Aranjuez y el de arquitecto de ambos Sitios a partir de 1759 hasta su muerte, el 23 de noviembre 1782. Parece haber tenido especiales conocimientos en arquitectura teatral, puesto que Carlos III le encargó los coliseos de El Escorial, El Pardo y Aranjuez y la reparación del de San Ildefonso.
Serrano, Manuel
Arquitecto ayudante de Marquet en Aranjuez, donde ya trabajaba en 1767 ejecutando varias obras de Marquet; pero dos años después se le encomienda ya un proyecto de envergadura, como es la Casa de Infantes, y en 1774 se le menciona como arquitecto del Sitio. Durante ese período era el quien informaba regularmente del estado de las obras. Al morir, en 1782, Marquet, que había influido mucho en su formación y estilo, Serrano fue nombrado arquitecto director de las obras de Aranjuez y ocupó el cargo hasta su fallecimiento, en 1785.
Más información
Los pabellones del embarcadero (30) fueron construidos por Santiago Bonavía hacia 1750 para proporcionar a Fernando VI y Bárbara de Braganza un descanso antes y después de pasear en las falúas de la "flota del Tajo", que aquel Monarca ordenó construir para las fiestas en el rio organizadas por el célebre castrato Farinelli. Las falúas pueden verse en los cuadros de Joli y Battaglioli, así como en los dibujos del libro de Farinelli, hecho en 1758, uno de los cuales muestra el pabellón grande del embarcadero con su pintura exterior original, pero sin el acompañamiento de los otros cuatro pabelloncitos que, sin embargo, parecen contemporáneos y desde luego ya existían en 1787, pues los describe Ponz y aparecen en un curioso cuadro anónimo de la época que muestra al Príncipe y a la Princesa de Asturias, jóvenes, ante estos edificios y con varios personales, entre los cuales puede reconocerse al jardinero mayor, Esteban (II) Boutelou, presentando a Sus Majestades un cesto de frutos.
La existencia de estos edificios de recreo parece haber sido la causa que centró la atención de Carlos IV en el Sotillo. Al mismo espíritu que esta graciosa agrupación de edificios respondían los "gallineros" o casas de recreo que en Aranjuez tenían los Infantes don Luis (frente al Palacio Real), don Gabriel (frente a estos del Príncipe, al otro lado del Tajo) Y don Antonio (en el sotillo de la isla, todavía hoy llamado "del Infante" visibles en el plano de Domingo de Aguirre.
Vista del Embarcadero en el Jardín del Príncipe
Entre las frondas del jardín del Príncipe se distinguen los cinco pabellones del embarcadero, cuyas paredes están revocadas en colores gris y rosa. El principal de estos edificios data del reinado de Fernando VI, y los cuatro que lo acompañan fueron construidos en tiempo de Carlos III, entre 1775 y 1784, para servir como lugar de recreo al Príncipe de Asturias, constituyendo el origen del jardín. Sobre el pretil se alinean tiestecitos de acuerdo con el mismo gusto minucioso que dirige su colocación en las orillas del estanque chinesco.
Por el río boga una pequeña falúa de cuatro remos y se acerca otra barca de seis, y en primer término aparece una draga. La embarcación grande anclada junto al embarcadero es más sencilla que la falúa llamada de Fernando VII, la cual no se representa en estos cuadros seguramente por estar asociada a la difunta reina Isabel de Braganza, cuyo emblema heráldico ostenta. Entre los personajes destaca un lancero, con otro guardia, junto al árbol de la derecha, y a la izquierda otros tres de infantería de línea. Un curioso precedente de este cuadro es el anónimo español de finales del siglo XVIII donde se representa a Carlos IV, representado con su flotilla al fondo en este mismo lugar, con el fortín al fondo .