Madre Vieja del Tajo
El curso del río Tajo en este sector de Aranjuez experimentó continuas transformaciones a lo largo de la Edad Moderna. El manuscrito de Carlo Broschi, Farinelli, de 1758 y el plano de Domingo de Aguirre de 1775, documentan un trazado muy diferente al actual.
Con la creación del Jardín del Príncipe, Carlos IV encargó a Pablo Boutelou la integración del antiguo cauce del río como elemento paisajístico. Una parte de aquel cauce histórico dio lugar a la Ría que separaba la Casa del Labrador del resto del jardín, reforzando la articulación hidráulica y visual del conjunto. Esta vertiente desapareció durante el reinado de Fernando VII, quedando la bóveda bajo la calle de don Francisco de Asís, como vestigio del antiguo paso del agua por la pradera. El trazado definitivo del río quedó fijado gracias al dique construido en época de Carlos IV, que aún hoy actúa como límite del jardín.
Sin embargo, durante el siglo XIX este espacio fue sufriendo sucesivas modificaciones hasta perder su fisonomía original, por la necesidad de controlar las crecidas del Tajo.
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Carlos IV
Nació en Portici (Italia) el 11 de noviembre de 1748. Séptimo de los trece hijos de Carlos III y de María Amalia de Sajonia, durante su etapa como heredero al trono, el Príncipe Carlos llevó una vida rutinaria y relativamente sencilla. Gran amante de las artes y de la música fue un ávido coleccionista de relojes, cuadros, escultura y todo tipo de muebles, destinados a decorar alguno de los palacetes de recreo o Casitas que construyó. Desde 1772 y hasta el final de su reinado, Carlos IV fomentó la construcción en Aranjuez del Jardín del Príncipe, un jardín de recreo dotado de fuentes, pabellones y un palacete, la Casa del Labrador. Construida por Villanueva entre 1791 y 1803 en dos fases, su lujosa decoración interior supone el máximo exponente del neoclasicismo español. También intervino en el Palacio principal, con el traslado de los jarrones de Fremin y Thierry desde La Granja hasta el Jardín del Parterre en 1794. Tras su abdicación en 1808, Carlos IV se exilió a Italia, falleciendo en Nápoles el 19 de enero de 1819, mientras se encontraba visitando a su hermano Fernando, Rey de las Dos Sicilias.
Aguirre Jiménez, Domingo de
Nació en Orán el 13 de mayo de 1741, hijo de un contador destinado al presidio español. De joven estudió en la Academia de Matemáticas de Orán, filial de la Real Academia de Barcelona. Más tarde ingresó en el cuerpo de ingenieros del ejército en 1762, tomando parte en la campaña de Portugal de aquel mismo año. Tras la guerra, estuvo destinado a la construcción de carreteras y caminos que formaban parte del plan de fomento de la red viaria impulsado por Carlos III. Entre 1772 y 1775, a iniciativa del ministro Grimaldi, realizó un plano topográfico y una serie de doce vistas del Real Sitio de Aranjuez. Grabadas entre 1775 y 1776, en ellas se refleja el estado de la villa y sus alrededores en el último del siglo XVIII, así como las incipientes reformas urbanísticas y paisajísticas llevadas a cabo por la Corona en el Real Sitio. Murió en Madrid en 1805.
Broschi, Carlo
Nació el 24 de enero de 1705 en Andria (Italia), en el seno de una familia de la baja nobleza italiana. Apodado “Farinelli”, se convirtió en el cantante de ópera más famoso del siglo XVIII. Tras una brillante carrera en Londres y justo cuando su voz comenzó a decaer para cantar en escena, en 1737 se trasladó a España a petición de la reina Isabel de Farnesio, quien empleó los conciertos del casatrato como remedio para paliar los episodios depresivos de Felipe V. Al subir al trono Fernando VI, Farinelli se hizo cargo de la dirección de las óperas y las serenatas que se representaban en los Reales Sitios, especialmente en el Coliseo del Buen Retiro. En 1758, recogió toda su actividad como “maestro de ceremonias” en un libro titulado Fiestas reales en el reinado de Fernando VI. Tras la muerte de la reina Bárbara en 1758 y de Fernando VI en 1759, Farinelli perdió su prestigioso puesto en la Corte y se retiró a Bolonia, donde vivió hasta su muerte el 16 de septiembre de 1782.
Más información
El antiguo cauce o madre del río Tajo discurría por delante de la Casa del Labrador, aislándola del resto del jardín, elemento que se mantuvo a modo de ría y que se atravesaba por medio de tres puentes de madera adornados de grecas uniformes, tal y como aparece en la acuarela de Isidro González Velázquez.