Jardín de Pabellones
El Jardín de Pabellones se organiza en torno al Pabellón Real del Embarcadero, construido en época de Fernando VI por Giacomo Bonavia y originalmente decorado con arquitecturas fingidas hoy desaparecidas. Hacia 1765, el príncipe Carlos, futuro Carlos IV, lo utilizó como casa de recreo y lo completó con cuatro pabellones menores alrededor de una glorieta ajardinada. El conjunto aparece documentado en el plano de Domingo de Aguirre de 1775 y en un lienzo conservado en el Museo del Prado. Tras alteraciones decimonónicas, el jardín ha sido restaurado conforme a su trazado original, recuperando restos arqueológicos como las jardineras, y la vegetación descrita en el “Tratado de las flores” de Claudio y Esteban Boutelou III.
Fernando VI
Nacido el 23 de septiembre de 1713, fue el cuarto y último hijo de Felipe V y de María Luisa Gabriela de Saboya. Tras su ascenso al trono en 1746, Fernando VI se rodeó de ministros capaces como José de Carvajal o el marqués de la Ensenada, y puso en marcha una gran actividad reformadora en el interior mientras que en el exterior mantuvo la “neutralidad armada”. Casado con la princesa lusa Bárbara de Braganza, la muerte de esta en 1758 supuso un duro golpe para el monarca, que se recluyó en el castillo de Villaviciosa de Odón, donde murió el 19 de agosto de 1759.
Durante su reinado, el Real Sitio de Aranjuez vivió una etapa de esplendor, con la celebración de fastuosos festejos organizados por Farinelli, así como de intensa actividad constructiva. Tras el incendio de 1748, Fernando VI ordenó a Bonavía la reconstrucción y finalización del palacio, quien además realizó las primeras obras urbanísticas en el Real Sitio en 1749. Fruto de estas fue la construcción de la Plaza de San Antonio, eje articulador entre el palacio y el pueblo, construida entre 1750 y 1753.
Carlos IV
Nació en Portici (Italia) el 11 de noviembre de 1748. Séptimo de los trece hijos de Carlos III y de María Amalia de Sajonia, durante su etapa como heredero al trono, el Príncipe Carlos llevó una vida rutinaria y relativamente sencilla. Gran amante de las artes y de la música fue un ávido coleccionista de relojes, cuadros, escultura y todo tipo de muebles, destinados a decorar alguno de los palacetes de recreo o Casitas que construyó. Desde 1772 y hasta el final de su reinado, Carlos IV fomentó la construcción en Aranjuez del Jardín del Príncipe, un jardín de recreo dotado de fuentes, pabellones y un palacete, la Casa del Labrador. Construida por Villanueva entre 1791 y 1803 en dos fases, su lujosa decoración interior supone el máximo exponente del neoclasicismo español. También intervino en el Palacio principal, con el traslado de los jarrones de Fremin y Thierry desde La Granja hasta el Jardín del Parterre en 1794. Tras su abdicación en 1808, Carlos IV se exilió a Italia, falleciendo en Nápoles el 19 de enero de 1819, mientras se encontraba visitando a su hermano Fernando, Rey de las Dos Sicilias.
Aguirre Jiménez, Domingo de
Nació en Orán el 13 de mayo de 1741, hijo de un contador destinado al presidio español. De joven estudió en la Academia de Matemáticas de Orán, filial de la Real Academia de Barcelona. Más tarde ingresó en el cuerpo de ingenieros del ejército en 1762, tomando parte en la campaña de Portugal de aquel mismo año. Tras la guerra, estuvo destinado a la construcción de carreteras y caminos que formaban parte del plan de fomento de la red viaria impulsado por Carlos III. Entre 1772 y 1775, a iniciativa del ministro Grimaldi, realizó un plano topográfico y una serie de doce vistas del Real Sitio de Aranjuez. Grabadas entre 1775 y 1776, en ellas se refleja el estado de la villa y sus alrededores en el último del siglo XVIII, así como las incipientes reformas urbanísticas y paisajísticas llevadas a cabo por la Corona en el Real Sitio. Murió en Madrid en 1805.
Bonavia, Giacomo
Nació en Piacenza el 25 de julio de 1705. Discípulo de G. B. Galluzzi y formado, en la escuela norteitaliana de pintura ilusionista y arquitectura escenográfica derivadas de los Bibbiena, Bonavia vino a España en 1728 como ayudante de su maestro para la pintura de techos con arquitecturas fingidas y otras obras de decoración interior, y como tal cobró hasta 1742, exponiendo entonces. El 28 de octubre de 1742 se le concedió el sueldo de pintor como a Rusca; al año siguiente alcanzó la plaza de conserje de Aranjuez y el 29 de septiembre de 1745, tras la muerte de Iztueta, fue nombrado director principal de las obras de Aranjuez, con derecho a retener el empleo de conserje y el de nombrar a un ayudante. A él se debe la finalización del cuerpo del palacio, así como la construcción de la plaza de San Antonio y el plan de ordenación urbana de Aranjuez. Fue nombrado también arquitecto del Real Sitio del Buen Retiro. Falleció en Madrid el 18 de septiembre de 1759.
Boutelou, Pablo
Hijo de Esteban (II), fue enviado en 1764 a París para estudiar con los jardineros del Rey de Francia, concretamente con Richard, en Choysy-le-Roi. Luego pasó un año en Holanda y unos meses en Inglaterra. Así, resultó ser el jardinero más preparado de esta dinastía, destacando su colaboración con Juan de Villanueva en el jardín del Príncipe de Aranjuez, donde sucedió a su padre como jardinero mayor.
Boutelou, Claudio
Nacido en Aranjuez en 1774, era hijo de Pablo Boutelou y hermano de Esteban (III) Boutelou. Fue jardinero y arbolista mayor del Retiro, y director de jardines en los Reales Alcázares de Sevilla. Falleció en Sevilla en 1842.
Boutelou, Esteban (III)
Hijo de Pablo Boutelou, nació en Aranjuez en 1776. Al igual que su hermano Claudio, fue más botánico que jardinero, escribiendo algunas obras al respecto como el Tratado de las flores (1804). Formado en Inglaterra, estuvo al frente de los jardines de Aranjuez. Murió en 1813.
Antes Fotografía de un pabellón blanco octogonal con jarrones y arriates en el jardín.
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