Huerta de la Primavera
Su origen se remonta al reinado de Felipe II, aunque su configuración unitaria se produjo en 1756, durante el reinado de Fernando VI, conforme a un diseño de Esteban Boutelou II y Jean Ruitgers. En los años 1758–1759, Giacomo Bonavia construyó el cerramiento de madera con pilastras de ladrillo junto a la calle de la Reina, así como un ha-ha hacia el Sotillo, solución paisajística que permitía cerrar visualmente el espacio sin interrumpir las vistas.
Este ha-ha desapareció en 1789, cuando la Huerta fue integrada en el Jardín del Príncipe, siendo sustituido por un paseo arbolado de sauces que reforzaba la continuidad paisajística del conjunto. La verja, sin embargo, se conservó y adquirió un papel relevante como modelo para los cerramientos del jardín tras 1785.
Felipe II
Nació en Valladolid el 21 de mayo de 1527. Hijo primogénito de Carlos I de España y V de Alemania y de Isabel de Portugal, subió al trono tras abdicar su padre en 1554. Durante su reinado estableció el sistema de Reales Sitios, dispuestos a modo de residencias estacionales de descanso y recreo alrededor de Madrid, elegida como capital del reino en 1561. Así, fomentó el desarrollo de nuevos Reales Sitios, como Valsaín, El Pardo o Aranjuez. En este último, Felipe II ideó una regia villa campestre, rodeada de huertas y jardines, en donde disfrutar de la naturaleza y del frescor del lugar. En 1561, Juan Bautista de Toledo comenzó con la traza del Jardín de la Isla, y tres años después dieron comienzo las obras del palacio, iniciadas en el cuadrante suroccidental. Al morir Juan Bautista de Toledo en 1567, Juan de Herrera se hizo cargo de las obras hasta 1580 cuando, finalizada la sección sur del palacio, se paralizaron por completo hasta el siglo XVIII. Felipe II murió el 13 de septiembre de 1598.
Fernando VI
Nacido el 23 de septiembre de 1713, fue el cuarto y último hijo de Felipe V y de María Luisa Gabriela de Saboya. Tras su ascenso al trono en 1746, Fernando VI se rodeó de ministros capaces como José de Carvajal o el marqués de la Ensenada, y puso en marcha una gran actividad reformadora en el interior mientras que en el exterior mantuvo la “neutralidad armada”. Casado con la princesa lusa Bárbara de Braganza, la muerte de esta en 1758 supuso un duro golpe para el monarca, que se recluyó en el castillo de Villaviciosa de Odón, donde murió el 19 de agosto de 1759.
Durante su reinado, el Real Sitio de Aranjuez vivió una etapa de esplendor, con la celebración de fastuosos festejos organizados por Farinelli, así como de intensa actividad constructiva. Tras el incendio de 1748, Fernando VI ordenó a Bonavía la reconstrucción y finalización del palacio, quien además realizó las primeras obras urbanísticas en el Real Sitio en 1749. Fruto de estas fue la construcción de la Plaza de San Antonio, eje articulador entre el palacio y el pueblo, construida entre 1750 y 1753.
Bonavia, Giacomo
Nació en Piacenza el 25 de julio de 1705. Discípulo de G. B. Galluzzi y formado, en la escuela norteitaliana de pintura ilusionista y arquitectura escenográfica derivadas de los Bibbiena, Bonavia vino a España en 1728 como ayudante de su maestro para la pintura de techos con arquitecturas fingidas y otras obras de decoración interior, y como tal cobró hasta 1742, exponiendo entonces. El 28 de octubre de 1742 se le concedió el sueldo de pintor como a Rusca; al año siguiente alcanzó la plaza de conserje de Aranjuez y el 29 de septiembre de 1745, tras la muerte de Iztueta, fue nombrado director principal de las obras de Aranjuez, con derecho a retener el empleo de conserje y el de nombrar a un ayudante. A él se debe la finalización del cuerpo del palacio, así como la construcción de la plaza de San Antonio y el plan de ordenación urbana de Aranjuez. Fue nombrado también arquitecto del Real Sitio del Buen Retiro. Falleció en Madrid el 18 de septiembre de 1759.
Bouteou, Esteban (II)
Esteban II, hijo de Esteban I, es el jardinero más importante de su familia. En enero de 1742 pidió que se le concediese el cargo de jardinero mayor de San Ildefonso, petición que fue rechazada. En cambio, recibió el sueldo como jardinero y arbolista mayor de Aranjuez, aunque sin el nombramiento, que no llegó hasta octubre de 1745. En este Real Sitio ejecutó la construcción del Jardín de Flores en la Isla en 1747, compuesto de un gran parterre cerrado por una tapia donde se cultivaban las flores más primorosas que había en Aranjuez. Además de jardinero práctico, Esteban (II) Boutelou destacó por su habilidad como proyectista de jardines, cuyos diseños siguen fielmente las recetas codificadas en los tratados de jardinería dieciochescos. En 1765 fue a Madrid "para trabajar de acuerdo con don Francisco Sabatini en los diseños de jardines, fuentes y demás adornos que Su Majestad ha resuelto se ejecuten en el parque del Palacio nuevo". Aunque no viajó a París hasta 1760, procuró que sus hijos recibieran la formación francesa que les prestigiase como proyectistas.