Huerta de la Montaña Artificial
La Huerta de la Montaña Artificial desempeñó desde el siglo XVIII una función esencial como semillero, vivero y espacio de aclimatación de especies vegetales, actividad documentada ya en 1773. Este ámbito aparece reflejado con detalle en el plano elaborado en 1865 por la Junta General de Estadística, antecedente del actual Instituto Geográfico Nacional, donde se reconocen con claridad los marcos de plantación y la tipología de las especies cultivadas. La lectura de esta cartografía permite comprender la ordenación productiva del espacio y su integración en el sistema agrícola y paisajístico del Real Sitio. En la actualidad, la huerta conserva su carácter histórico mediante el mantenimiento de manzanos de la variedad verde doncella, testimonio vivo de los cultivos tradicionales asociados a este enclave.
Carlos III
Nació el 20 de enero de 1716. Hijo primogénito de Felipe V y de su segunda esposa, Isabel Farnesio, Carlos III subió al trono español tras la muerte de su hermanastro Fernando VI en 1759. Su reinado, durante el cual se realizaron reformas económicas, administrativas, militares y culturales, coincidió con la plenitud de la ilustración española. Falleció en Madrid el 14 de diciembre de 1788. Al igual que en los otros Reales Sitios, Carlos III llevó a cabo una intensa reforma urbanística en Aranjuez con dos grandes propósitos: reflejar los ideales ilustrados y dar acomodo a la Corte en sus desplazamientos. Para este último fin, en 1771 ordenó a Francesco Sabatini ampliar el palacio con la adición de dos alas en la fachada occidental. Igualmente ordenó levantar pequeños palacetes de recreo para sus hijos, el Príncipe Carlos y el Infante don Gabriel. Por el contrario, y a pesar por su gran afición a la caza y la naturaleza, Carlos III apenas prestó atención a los jardines palaciegos, que no sufrieron modificación alguna.
Carlos IV
Nació en Portici (Italia) el 11 de noviembre de 1748. Séptimo de los trece hijos de Carlos III y de María Amalia de Sajonia, durante su etapa como heredero al trono, el Príncipe Carlos llevó una vida rutinaria y relativamente sencilla. Gran amante de las artes y de la música fue un ávido coleccionista de relojes, cuadros, escultura y todo tipo de muebles, destinados a decorar alguno de los palacetes de recreo o Casitas que construyó. Desde 1772 y hasta el final de su reinado, Carlos IV fomentó la construcción en Aranjuez del Jardín del Príncipe, un jardín de recreo dotado de fuentes, pabellones y un palacete, la Casa del Labrador. Construida por Villanueva entre 1791 y 1803 en dos fases, su lujosa decoración interior supone el máximo exponente del neoclasicismo español. También intervino en el Palacio principal, con el traslado de los jarrones de Fremin y Thierry desde La Granja hasta el Jardín del Parterre en 1794. Tras su abdicación en 1808, Carlos IV se exilió a Italia, falleciendo en Nápoles el 19 de enero de 1819, mientras se encontraba visitando a su hermano Fernando, Rey de las Dos Sicilias.