Fuente de Narciso
La obra original encargada por Carlos IV a Joaquín Dumandre fue dañada durante la invasión napoleónica. Esteban de Ágreda la rehízo en 1827, según diseño de Isidro González Velázquez inspirado en una fuente de la Villa Albani de Roma. El plano de Pablo Boutelou de 1784 muestra que se accedía a la fuente a través de árboles en bóveda que creaban un paisajes sinuoso y umbrío.
Carlos IV
Nació en Portici (Italia) el 11 de noviembre de 1748. Séptimo de los trece hijos de Carlos III y de María Amalia de Sajonia, durante su etapa como heredero al trono, el Príncipe Carlos llevó una vida rutinaria y relativamente sencilla. Gran amante de las artes y de la música fue un ávido coleccionista de relojes, cuadros, escultura y todo tipo de muebles, destinados a decorar alguno de los palacetes de recreo o Casitas que construyó. Desde 1772 y hasta el final de su reinado, Carlos IV fomentó la construcción en Aranjuez del Jardín del Príncipe, un jardín de recreo dotado de fuentes, pabellones y un palacete, la Casa del Labrador. Construida por Villanueva entre 1791 y 1803 en dos fases, su lujosa decoración interior supone el máximo exponente del neoclasicismo español. También intervino en el Palacio principal, con el traslado de los jarrones de Fremin y Thierry desde La Granja hasta el Jardín del Parterre en 1794. Tras su abdicación en 1808, Carlos IV se exilió a Italia, falleciendo en Nápoles el 19 de enero de 1819, mientras se encontraba visitando a su hermano Fernando, Rey de las Dos Sicilias.
Ágreda, Esteban de
Nació en Logroño el 26 de julio de 1769. Hijo de un reputado arquitecto riojano, comenzó su aprendizaje como escultor en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1775. Tras completar su formación en 1790, fue nombrado académico de mérito y escultor de cámara del Rey en 1797. Trabajó en el Jardín del Príncipe, en donde rehízo algunas esculturas para las fuentes que habían sido dañadas durante la Guerra de la Independencia, como fueron la de Narciso en 1827 o la de Ceres en 1828. Falleció en Madrid el 13 de abril de 1842.
Boutelou, Pablo
Hijo de Esteban (II), fue enviado en 1764 a París para estudiar con los jardineros del Rey de Francia, concretamente con Richard, en Choysy-le-Roi. Luego pasó un año en Holanda y unos meses en Inglaterra. Así, resultó ser el jardinero más preparado de esta dinastía, destacando su colaboración con Juan de Villanueva en el jardín del Príncipe de Aranjuez, donde sucedió a su padre como jardinero mayor.
Dumandre, Joaquín
Hijo del también escultor Hubert Dumandre, trabajó bajo las órdenes de su padre en el Real Sitio de La Granja. Posteriormente pasó a Aranjuez, en donde esculpió distintas fuentes para el Jardín del Príncipe. Destacan la Fuente del Narciso (PN10012581), ejecutada entre 1775 y 1800; la Fuente del Cisne o de las Cabezas (PN10012582); o la de Ceres (PN10012553), realizada en 1802 y situada originalmente en el Jardín del Príncipe hasta su traslado al Jardín del Parterre a principios del siglo XX.
Más información
El espacio central del tercer jardín del Príncipe, que es de la época de Carlos IV, estaba ocupado por la fuente de Narciso. Encargada por Carlos IV a Joaquín Dumandre, que realizó "en medio de un gran pilón de sesenta pies de diámetro un terrazo alto, y en él la figura de Narciso sentado en una peña, y en acción de enamorarse de su retrato mirándose en las aguas", además de otras esculturas menores . Pero quedó dañada durante la guerra napoleónica, de modo que Aleas se refiere a ella como desparecida excepto el pilón ; y fue completamente rehecha en 1827 por Esteban de Ágreda según el diseño de Isidro González Velázquez, que se inspiró en otra de la Villa Albani en Roma.
Fernando Brambilla - Vista de la Fuente de Narciso en el Jardín del Príncipe.
Esta estructura de plomo pintada imitando mármol aparece aquí por tanto blanquísima, y rodeada por grups de personas, graciosos aunque no de gran calidad, que parecen indicar el carácter de paseo más popular, pero a la vez más tranquilo, que en comparación con el de la Isla cabe atribuir al jardín del Príncipe. Frente a los campesinos y aldeanas vestidas de fiesta, como las que pueblan el cartón goyesco para tapiz de la Boda, destacan dos gruesos frailes trinitarios, y en el centro, un coracero de la guardia real.
Antes Fotografía de una fuente de mármol con esculturas entre arbolado verde.
Después Pintura de la fuente del Narciso en el Jardín del Príncipe, con numerosos paseantes.