Vaso de Ceres
Este gran elemento acuático del Jardín del Parterre articulaba la transición entre el parterre de bordado y los bowling greens. Su vaso mixtilíneo estuvo decorado con tres esculturas de niños jugando de las que brotaban surtidores verticales. La intervención paisajística de 2026 recupera el carácter del jardín dieciochesco.
Cuéllar, Alejandro de
Jardinero al servicio de Felipe V, trabajó en el rediseño de los parterres y los rectángulos del Jardín de la Isla, del cual realizó en 1737 un detallado plano. En él se puede apreciar como Cuéllar asimila el estilo de la jardinería francesa del siglo XVIII y las directrices del gran teórico Dézallier d’ Argenville, al cual conoció a través de sus escritos en posesión de Marchand y Boutelou, los otros dos grandes jardineros de la Corte española durante el reinado de Felipe V.
Marchand, Étienne
De nacimiento y formación franceses, vino a España durante la Guerra de Sucesión o inmediatamente. En 1718 era ingeniero ayudante e ingeniero extraordinario, promovido entonces a subteniente. Estaba ya destinado en Aranjuez en julio de 1727, ayudado por Méndez de Rao, y trabajando en las obras de la isleta, del parterre y de un nuevo puente. Murió en aquel sitio, "el mayor laberinto de embustes que he conocido en mi vida", durante la primera semana de noviembre de 1733. Marchand fue el primer maestro de Ventura Rodríguez, a quien empleó como dibujante. La relevancia del Cuerpo de Ingenieros militares en las obras reales durante el segundo período del reinado de Felipe V ha sido destacada por Bottineau.
Más información
En la zona central del Jardín del Parterre, proyectado por Étienne Marchand para Felipe V, se dispuso este gran estanque ornamentado con tres surtidores verticales que emergían de sendos conjuntos escultóricos formados por figuras de niños jugando.
El grabado Real Sitio de Aranjuez visto desde un balcón del Palacio de S. M. en la fachada que mira al Oriente, realizado por José Domingo de Aguirre en 1773, muestra el aspecto que presentaba el jardín tras las reformas del Parterre emprendidas durante el reinado de Carlos III. En él puede apreciarse el estado original de la fuente antes de la transformación llevada a cabo a comienzos del siglo XX.
La denominación de Vaso de Ceres procede de la ubicación original de este conjunto escultórico en el Jardín del Príncipe, concretamente en el denominado “cuarto jardín”. Este espacio presentaba en su centro una plaza ovalada, rodeada a su vez por una alineación igualmente oval de árboles que enmarcaba una fuente monumental.
La fuente primitiva de plomo fundido, obra de Joaquín Dumandre, ya fue descrita por Juan Álvarez de Quindós en 1804. Sin embargo, resultó destruida durante la Guerra de la Independencia y reconstruida en tiempos de Fernando VII por Esteban de Ágreda hacia 1828.
La restauración estuvo dirigida por el arquitecto real Isidro González Velázquez, quien realizó posteriormente, en 1837, una acuarela en la que representó la fuente policromada, imitando mármol blanco, y aún provista de sus juegos de agua originales.
Hacia 1900, las esculturas fueron trasladadas al Jardín del Parterre, de donde han sido retiradas durante la última restauración de este jardín, llevada a cabo en 2026. La última imagen histórica que las muestra en su emplazamiento original es una fotografía de Jean Laurent realizada hacia 1875.
La denominación de vaso de Ceres deriva de la ubicación de este conjunto escultórico procedente del Jardín del Príncipe, concretamente del “cuarto jardín”. Este jardín presenta en su centro una plaza oval, donde una alineación también ovalada de árboles rodea una fuente. La fuente original era obra de Joaquín Dumandre descrita ya por Álvarez de Quindos en 1804, pero fue destruida durante la guerra napoleónica y rehecha en época de Fernando VII por Esteban de Ágreda, hacia 1828. Esta reconstrucción fue dirigida por el arquitecto real Isidro González Velázquez, que realizó más tarde, en 1837, una acuarela donde la representa pintada, imitando mármol blanco, y con los juegos de agua originales. Hacia 1900 las esculturas fueron trasladadas al Parterre de donde han sido retiradas en la última restauración de este jardín en 2026. La última imagen histórica que las representa en su sitio es una fotografía de Jean Laurent, hacia 1875.
Mitología
Ceres era la diosa romana de la agricultura, los cereales, la fertilidad de la tierra y el crecimiento vegetal. Señora de los campos cubiertos de espigas, era conocida como la diosa de la hermosa cabellera y de la hoz de oro, símbolos de abundancia y fecundidad.
Ceres encarnaba la prosperidad agrícola, la fertilidad del suelo y el sustento de la humanidad, valores fundamentales en la cultura romana. Asimismo, representaba el ciclo eterno de la naturaleza: la siembra, el crecimiento y la cosecha, de los que dependían la vida y la continuidad de la comunidad.