Fuente de Hércules y la Hidra
Fue encargada por Felipe IV a Bartolomé Zumbigo y ocupa el lugar de la antigua Fuente de Diana, realizada en época de Felipe II. Es la primera de las instaladas en el jardín durante la gran renovación acometida entre 1657 y 1660, en una plaza ajardinada con setos de boj de gran importancia histórica y botánica, cuya gestión contempla el control biológico del ácaro del boj.
Felipe II
Nació en Valladolid el 21 de mayo de 1527. Hijo primogénito de Carlos I de España y V de Alemania y de Isabel de Portugal, subió al trono tras abdicar su padre en 1554. Durante su reinado estableció el sistema de Reales Sitios, dispuestos a modo de residencias estacionales de descanso y recreo alrededor de Madrid, elegida como capital del reino en 1561. Así, fomentó el desarrollo de nuevos Reales Sitios, como Valsaín, El Pardo o Aranjuez. En este último, Felipe II ideó una regia villa campestre, rodeada de huertas y jardines, en donde disfrutar de la naturaleza y del frescor del lugar. En 1561, Juan Bautista de Toledo comenzó con la traza del Jardín de la Isla, y tres años después dieron comienzo las obras del palacio, iniciadas en el cuadrante suroccidental. Al morir Juan Bautista de Toledo en 1567, Juan de Herrera se hizo cargo de las obras hasta 1580 cuando, finalizada la sección sur del palacio, se paralizaron por completo hasta el siglo XVIII. Felipe II murió el 13 de septiembre de 1598.
Felipe IV
Tercer hijo de Felipe III y de Margarita de Austria, el futuro Felipe IV nació el 8 de abril de 1605 en Valladolid. Su reinado (1622–1665) estuvo marcado a nivel exterior por el ocaso de la hegemonía española en Europa frente a Francia, mientras que a nivel interior supuso la etapa más brillante del Siglo de Oro español. En sus primeros años de reinado, Felipe IV prestó gran atención al Real Sitio de Aranjuez, en cuyos jardines realizó diversos festejos y representaciones teatrales. En 1636, ordenó a Juan Gómez de Mora que llevase a cabo la finalización del palacio, para la cual el arquitecto realizó un novedoso proyecto de ampliación que incluía una gran escalinata de tiro imperial, el cual al final no llegó a realizarse. A pesar de este fiasco, Felipe IV continuó con el embellecimiento del Jardín de la Isla entre 1655 y 1663, en donde se instalaron las fuentes de Hércules, de Baco y de Neptuno, entre otras. Falleció el 17 de septiembre de 1665.
Zumbigo, Bartolomé
Nació en Toledo en 1620. Ayuda de trazador mayor desde 1656. La reconstrucción del Monasterio de El Escorial según su traza, después del incendio de 1671, le hace ocupar un lugar honroso en la historia de la arquitectura española, como ya señalaban Llaguno y Cean. Sin embargo, aún no ha sido objeto de la monografía extensa que merece, y la información que se tenía de él era tan escasa que su personalidad se confundía con la de su padre, llegando a ser considerado como un simple maestro marmolista y vinculado además al área toledana, pero Madruga publicó el testamento del padre y diferenció ambas figuras. Murió en Toldo el 14 de agosto de 1682.
Más información
Fernando Brambilla - Vista de la Fuente de Hércules en el Jardín de la Isla
La fuente de Hércules es la primera que se encuentra en el jardín de la Isla, enfrente de la fachada norte del palacio. En ese emplazamiento se alzaba durante el reinado de Felipe II la fuente de Diana, que Felipe IV mandó sustituir por la actual estructura diseñada por José de Villarreal y labrada por Bartolomé Zumbigo. De ella sólo son visibles en este cuadro, pese a su título, los dos surtidores en primer término, y uno de los puentes que salvan el estanque octógono que la rodea. Las dos grandes esculturas de mármol que se elevan sobre sus pedestales formaron parte de la colección de Felipe V en La Granja, Carlos IV las emplazó en la primera puerta del jardín del Príncipe, y pasaron por último al Museo del Prado. La fuente del fondo es la llamada de Apolo o de Triptolemo, obra de finales del siglo XVI cuyo pilón está decorado también con relieves que ilustran las hazañas de Hércules[1]. Aquí ya había perdido los pequeños grupos de niños con delfines, en mármol blanco, que arrojaban agua desde los ángulos, de modo que todo su ornato hidráulico consiste en dos surtidores verticales que surgen de la taza alta. Esa plazuela era conocida en la segunda mitad del XVIII como "la puerta del sol" del jardín, por asociación con la plaza madrileña, debido a que era el punto de encuentro para todos los curiosos ávidos de noticias. Los paseantes, entre los que destaca la señora acompañada por un coracero, traen a la memoria los descritos por Mesonero, que se internan por aquí "... saboreando durante la travesía por el jardín el aire embalsamado, el canto armonioso de las aves, la hermosa vista de las flores, el ruido de las fuentes y cascadas, y la delicia, en fin, del hermoso sitio...".
Ver en página 82 del texto de Aleas, nota 5. ↑
Adivinanzas
3ª Adivinanza
Rodeado de cuatro pilares,
firmes, guardando su ser,
un niño en silencio mira su pie,
una aguja pequeña le duele, ya ves.
No busca un tesoro, ni oro, ni flor,
solo un pinchazo que le da dolor
¿Te rindes?
Una espina. (FUENTE DE LAS ARPÍAS Y EL ESPINARIO)