Ruinas y Construcciones Inacabadas
Las estructuras situadas al pie de la Montaña Artificial datan del reinado de Carlos IV y se desconoce si fueron concebidas como ruinas pintorescas o quedaron inacabadas. En este ámbito, el monarca encargó a Jean-Démosthène Dugourc un chalet de estilo suizo, finalmente descartado. La idea de contraste entre exterior rústico e interior refinado se materializó en la Casa del Labrador.
Carlos IV
Nació en Portici (Italia) el 11 de noviembre de 1748. Séptimo de los trece hijos de Carlos III y de María Amalia de Sajonia, durante su etapa como heredero al trono, el Príncipe Carlos llevó una vida rutinaria y relativamente sencilla. Gran amante de las artes y de la música fue un ávido coleccionista de relojes, cuadros, escultura y todo tipo de muebles, destinados a decorar alguno de los palacetes de recreo o Casitas que construyó. Desde 1772 y hasta el final de su reinado, Carlos IV fomentó la construcción en Aranjuez del Jardín del Príncipe, un jardín de recreo dotado de fuentes, pabellones y un palacete, la Casa del Labrador. Construida por Villanueva entre 1791 y 1803 en dos fases, su lujosa decoración interior supone el máximo exponente del neoclasicismo español. También intervino en el Palacio principal, con el traslado de los jarrones de Fremin y Thierry desde La Granja hasta el Jardín del Parterre en 1794. Tras su abdicación en 1808, Carlos IV se exilió a Italia, falleciendo en Nápoles el 19 de enero de 1819, mientras se encontraba visitando a su hermano Fernando, Rey de las Dos Sicilias.
Dugourc, Jean-Démosthène
Nació en Versalles el 23 de septiembre de 1749. Con grandes aptitudes para el dibujo y la arquitectura, en 1780 fue nombrado arquitecto y diseñador del duque de Provenza (futuro Luis XVIII de Francia), ascendiendo posteriormente hasta llegar a convertirse en diseñador oficial del Guardamueble de la Corona francesa en 1784. Sus diseños ayudaron a difundir el gusto etrusco y helenístico en las bellas artes europeas. Con la llegada de la Revolución Francesa, marchó a España, en donde trabajó para Carlos IV en los Reales Sitios. En Aranjuez, realizó un proyecto de châlet rústico, posible antecedente de la Casa del Labrador, en cuya decoración también colaboró. En 1814 regresó a Francia, donde recuperó su puesto de diseñador del Guardamueble en 1816. Murió en París el 30 de abril de 1825.
Más información
Del séptimo jardín Álvarez de Quindos sólo dice que "se aumentó después con muchas variaciones de los demás". De acuerdo con estas palabras, y sobre un plano moderno, parece que el séptimo jardín corresponde al trozo entre las calles de las Islas (Carlos III) y del Blanco (Francisco de Asís), y que a la vez se inició la ordenación del sector que quedaba entre el río y los jardines sexto y séptimo, donde se hizo la montaña artificial, a cuyo pie se hizo después una obra no terminada. Esta zona queda configurada como una huerta, lo cual se debe al hecho de no haberse acabado sus obras, quizá pensadas como una combinación de construcciones de tipo rústico y de ruinas, inspirado por el hameau de la reina María Antonieta en el Petit Trianon de Versalles. Según indica López y Malta, la razón de estas obras inacabadas se debería a la indecisión de Carlos IV sobre cómo decorar este espacio, que al parecer habría supuesto el adorno principal del jardín. López y Malta señala también que, junto a las ruinas, existía una gruta en la montaña artificial, cuya entrada desconocía. Este designio parece adecuado para este rincón, el más apartado del jardín. Hay que relacionar estas ruinas con el proyecto de chalet planteado por el arquitecto de Carlos IV, Jean-Demosthène Dugourc, para uno de estos parajes, en el cual combinaba unos interiores de inspiración clasicista muy elaborados, en varias plantas, con un exterior rústico de inspiración suiza o, en cualquier caso, septentrional europea.
Adivinanzas
5ª Adivinanza
Seis pilares me abrazan con aire señorial,
en mi centro un joven toca su canto inmortal.
Es el dios de la música, la luz y la adivinación,
corona de laurel ciñe su contemplación.
El agua a sus pies danza en círculo hondo…
¿Sabes quién reina en mi plato redondo?
Rodea la colina y atraviesa huertas con cuidado,
entre dos caminos que se cruzan, le hallarás sentado.
¿Te rindes?
Fuente de Apolo