Pabellón Real
El Pabellón Real estuvo originalmente decorado con arquitecturas fingidas de estilo barroco tardío italiano, documentadas en el “Libro de las fiestas” de Carlo Broschi, Farinelli, conservado en la Real Biblioteca y en pinturas de Antonio Joli. Durante el reinado de Carlos III, esta decoración fue sustituida por otra más sobria y clasicista, aspecto que se generalizó también en los pabellones auxiliares que ya a comienzos del siglo XIX habían eliminado cualquier rastro de los antiguos efectos ilusionistas, tal y como se aprecia en las vistas de Fernando Brambilla.
Fernando VI
Nacido el 23 de septiembre de 1713, fue el cuarto y último hijo de Felipe V y de María Luisa Gabriela de Saboya. Tras su ascenso al trono en 1746, Fernando VI se rodeó de ministros capaces como José de Carvajal o el marqués de la Ensenada, y puso en marcha una gran actividad reformadora en el interior mientras que en el exterior mantuvo la “neutralidad armada”. Casado con la princesa lusa Bárbara de Braganza, la muerte de esta en 1758 supuso un duro golpe para el monarca, que se recluyó en el castillo de Villaviciosa de Odón, donde murió el 19 de agosto de 1759.
Durante su reinado, el Real Sitio de Aranjuez vivió una etapa de esplendor, con la celebración de fastuosos festejos organizados por Farinelli, así como de intensa actividad constructiva. Tras el incendio de 1748, Fernando VI ordenó a Bonavía la reconstrucción y finalización del palacio, quien además realizó las primeras obras urbanísticas en el Real Sitio en 1749. Fruto de estas fue la construcción de la Plaza de San Antonio, eje articulador entre el palacio y el pueblo, construida entre 1750 y 1753.
Carlos III
Nació el 20 de enero de 1716. Hijo primogénito de Felipe V y de su segunda esposa, Isabel Farnesio, Carlos III subió al trono español tras la muerte de su hermanastro Fernando VI en 1759. Su reinado, durante el cual se realizaron reformas económicas, administrativas, militares y culturales, coincidió con la plenitud de la ilustración española. Falleció en Madrid el 14 de diciembre de 1788. Al igual que en los otros Reales Sitios, Carlos III llevó a cabo una intensa reforma urbanística en Aranjuez con dos grandes propósitos: reflejar los ideales ilustrados y dar acomodo a la Corte en sus desplazamientos. Para este último fin, en 1771 ordenó a Francesco Sabatini ampliar el palacio con la adición de dos alas en la fachada occidental. Igualmente ordenó levantar pequeños palacetes de recreo para sus hijos, el Príncipe Carlos y el Infante don Gabriel. Por el contrario, y a pesar por su gran afición a la caza y la naturaleza, Carlos III apenas prestó atención a los jardines palaciegos, que no sufrieron modificación alguna.
Broschi, Carlo
Nació el 24 de enero de 1705 en Andria (Italia), en el seno de una familia de la baja nobleza italiana. Apodado “Farinelli”, se convirtió en el cantante de ópera más famoso del siglo XVIII. Tras una brillante carrera en Londres y justo cuando su voz comenzó a decaer para cantar en escena, en 1737 se trasladó a España a petición de la reina Isabel de Farnesio, quien empleó los conciertos del casatrato como remedio para paliar los episodios depresivos de Felipe V. Al subir al trono Fernando VI, Farinelli se hizo cargo de la dirección de las óperas y las serenatas que se representaban en los Reales Sitios, especialmente en el Coliseo del Buen Retiro. En 1758, recogió toda su actividad como “maestro de ceremonias” en un libro titulado Fiestas reales en el reinado de Fernando VI. Tras la muerte de la reina Bárbara en 1758 y de Fernando VI en 1759, Farinelli perdió su prestigioso puesto en la Corte y se retiró a Bolonia, donde vivió hasta su muerte el 16 de septiembre de 1782.
Joli, Antonio
Nacido en Módena hacia 1700 y muerto en Nápoles el 29 de abril de 1777, Joli comenzó su carrera como perspectivista en 1720, cuando entró en el taller de la familia Galli-Bibiena en Roma. En 1750 fue contratado por Carlo Broschi para trabajar en España en las tramoyas de las óperas representadas en los Sitios Reales, labor que desempeñó hasta 1755. Joli compaginó este trabajo con la pintura de algunos cuadros de caballete, como son las vistas que hizo de Madrid y del Real Sitio de Aranjuez. Joli también destacó por ser un notable pintor de vistas y paisajes urbanos, con un estilo cercano a Canaletto y a Caspar Vanvitelli. Entre sus pinturas más destacadas se encuentras las vistas del puerto de Nápoles el día de la partida de Carlos III, conservadas en el Museo del Prado, y los paisajes del Vesubio en erupción, conservados en la Galería de las Colecciones Reales.
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Construido junto con el embarcadero como lugar de descanso de los reyes, fue posteriormente acompañado por otros cuatro más pequeños en torno a un pequeño jardín ochavado que quedaba, a manera de patio de honor, entre la calle del Embarcadero y el pabellón principal. A oriente de estos cinco pabellones se dispuso en tiempo de Fernando VI una plantación de árboles al tresbolillo que se aprecia en el libro de Farinelli; aquí se abrieron luego dos calles que se cruzaban en una placita redonda, según aparece en el plano de Boutelou de 1784. En 1787, Carlos IV mandó decorar el suelo del pabellón grande con azulejos de Manises, colgadura de seda de Valencia y muebles que ha documentado Junquera. De la época de Carlos IV debe ser también el treillage que recubre las paredes exteriores de los pabellones.