Laberinto
La configuración original de este sector en tiempos de Carlos IV no está bien documentada. El único plano contemporáneo conservado fue realizado en 1811, durante la invasión napoleónica, por el ingeniero francés Santiago Loup. Ya en el siglo XIX, el área fue remodelada como un Laberinto vegetal, un recurso característico de los jardines paisajistas. Situado en el lado occidental de la Casita del Labrador, este trazado fue destruido y replanteado en 1849. Aunque ha llegado hasta nuestros días de forma muy desdibujada, constituye un testimonio significativo de la evolución del jardín y de los cambios en el gusto paisajístico a lo largo del tiempo.
Carlos IV
Nació en Portici (Italia) el 11 de noviembre de 1748. Séptimo de los trece hijos de Carlos III y de María Amalia de Sajonia, durante su etapa como heredero al trono, el Príncipe Carlos llevó una vida rutinaria y relativamente sencilla. Gran amante de las artes y de la música fue un ávido coleccionista de relojes, cuadros, escultura y todo tipo de muebles, destinados a decorar alguno de los palacetes de recreo o Casitas que construyó. Desde 1772 y hasta el final de su reinado, Carlos IV fomentó la construcción en Aranjuez del Jardín del Príncipe, un jardín de recreo dotado de fuentes, pabellones y un palacete, la Casa del Labrador. Construida por Villanueva entre 1791 y 1803 en dos fases, su lujosa decoración interior supone el máximo exponente del neoclasicismo español. También intervino en el Palacio principal, con el traslado de los jarrones de Fremin y Thierry desde La Granja hasta el Jardín del Parterre en 1794. Tras su abdicación en 1808, Carlos IV se exilió a Italia, falleciendo en Nápoles el 19 de enero de 1819, mientras se encontraba visitando a su hermano Fernando, Rey de las Dos Sicilias.
Loup, Santiago
Agrimensor francés, vino a España durante el reinado de José I. En junio de 1809 el superintendente general de la Casa Real, conde de Melito, le encargó realizar la división de los terrenos de Aranjuez destinados al arrendamiento según el Real Decreto de 23 de mayo de aquel año. La labor de Loup se vio entorpecida por las dificultades económicas a causa de la guerra y los vaivenes de esta, llegando a solicitar un aumento de sueldo, alegando que los 800 reales mensuales que se le debían eran insuficientes para llevar a cabo su encargo. Fruto de su trabajo es el Atlas parcelario de Aranjuez. Publicado en septiembre 1810, se compone de once mapas y veintidós hojas, reflejándose en ellos los cambios experimentados en el Real Sitio durante el reinado de Carlos IV. (AGP, PERSONAL, Cª 12367/4)
Más información
En el octavo jardín, en el sector entre la casa y la calle del Blanco, se creó en 1803 "un laberinto muy ingenioso" cuyo trazado aparece en los planos de Santiago Loup, y que tras haber sufrido algún abandono fue talado y replantado en 1849 según otra forma, según López y Malta que lo califica de "laberinto a la inglesa": "le componen un sinnúmero de calles y plazuelas circulares desembocando todas en una céntrica. Las bóvedas que forman sus entoldadas revueltas están cubiertas de espinosos arbustos que embalsaman el aire cuando llega la época de la florescencia"