Jardines de Carlos III
Durante el reinado de Carlos III, el Jardín del Príncipe se encontraba completado únicamente hasta la actual calle de Isabel II. Así lo refleja el plano elaborado por Pablo Boutelou, documento clave para comprender la configuración del jardín en esta etapa. En ese momento quedaban definidos algunos de los espacios más significativos del conjunto como el Jardín Anglo-Chino, el Desierto —hoy desaparecido por la implantación del Museo de las Falúas—, la Sala de Olmos donde se sitúa el Vaso de la Fuente de Ceres, los Campos Elíseos y el área del Arsenal.
Carlos III
Nació el 20 de enero de 1716. Hijo primogénito de Felipe V y de su segunda esposa, Isabel Farnesio, Carlos III subió al trono español tras la muerte de su hermanastro Fernando VI en 1759. Su reinado, durante el cual se realizaron reformas económicas, administrativas, militares y culturales, coincidió con la plenitud de la ilustración española. Falleció en Madrid el 14 de diciembre de 1788. Al igual que en los otros Reales Sitios, Carlos III llevó a cabo una intensa reforma urbanística en Aranjuez con dos grandes propósitos: reflejar los ideales ilustrados y dar acomodo a la Corte en sus desplazamientos. Para este último fin, en 1771 ordenó a Francesco Sabatini ampliar el palacio con la adición de dos alas en la fachada occidental. Igualmente ordenó levantar pequeños palacetes de recreo para sus hijos, el Príncipe Carlos y el Infante don Gabriel. Por el contrario, y a pesar por su gran afición a la caza y la naturaleza, Carlos III apenas prestó atención a los jardines palaciegos, que no sufrieron modificación alguna.
Boutelou, Pablo
Hijo de Esteban (II), fue enviado en 1764 a París para estudiar con los jardineros del Rey de Francia, concretamente con Richard, en Choysy-le-Roi. Luego pasó un año en Holanda y unos meses en Inglaterra. Así, resultó ser el jardinero más preparado de esta dinastía, destacando su colaboración con Juan de Villanueva en el jardín del Príncipe de Aranjuez, donde sucedió a su padre como jardinero mayor.