Fuente de Neptuno
La Fuente de Neptuno fue la más barroca de las diseñadas por Bartolomé Zumbigo para Felipe IV. Incorporaba esculturas de Alessandro Algardi, encargadas por Diego Velázquez y hoy conservadas en la Galería de las Colecciones Reales. El conjunto fue reformado por Giacomo Bonavia durante el reinado de Fernando VI.
Felipe IV
Tercer hijo de Felipe III y de Margarita de Austria, el futuro Felipe IV nació el 8 de abril de 1605 en Valladolid. Su reinado (1622–1665) estuvo marcado a nivel exterior por el ocaso de la hegemonía española en Europa frente a Francia, mientras que a nivel interior supuso la etapa más brillante del Siglo de Oro español. En sus primeros años de reinado, Felipe IV prestó gran atención al Real Sitio de Aranjuez, en cuyos jardines realizó diversos festejos y representaciones teatrales. En 1636, ordenó a Juan Gómez de Mora que llevase a cabo la finalización del palacio, para la cual el arquitecto realizó un novedoso proyecto de ampliación que incluía una gran escalinata de tiro imperial, el cual al final no llegó a realizarse. A pesar de este fiasco, Felipe IV continuó con el embellecimiento del Jardín de la Isla entre 1655 y 1663, en donde se instalaron las fuentes de Hércules, de Baco y de Neptuno, entre otras. Falleció el 17 de septiembre de 1665.
Fernando VI
Nacido el 23 de septiembre de 1713, fue el cuarto y último hijo de Felipe V y de María Luisa Gabriela de Saboya. Tras su ascenso al trono en 1746, Fernando VI se rodeó de ministros capaces como José de Carvajal o el marqués de la Ensenada, y puso en marcha una gran actividad reformadora en el interior mientras que en el exterior mantuvo la “neutralidad armada”. Casado con la princesa lusa Bárbara de Braganza, la muerte de esta en 1758 supuso un duro golpe para el monarca, que se recluyó en el castillo de Villaviciosa de Odón, donde murió el 19 de agosto de 1759.
Durante su reinado, el Real Sitio de Aranjuez vivió una etapa de esplendor, con la celebración de fastuosos festejos organizados por Farinelli, así como de intensa actividad constructiva. Tras el incendio de 1748, Fernando VI ordenó a Bonavía la reconstrucción y finalización del palacio, quien además realizó las primeras obras urbanísticas en el Real Sitio en 1749. Fruto de estas fue la construcción de la Plaza de San Antonio, eje articulador entre el palacio y el pueblo, construida entre 1750 y 1753.
Velázquez, Diego
Nació en Sevilla el 6 de junio de 1599. Comenzó su aprendizaje como pintor en el taller de Francisco Pacheco, en donde adquirió una sólida formación intelectual, así como un deseo de ascenso social que marcaría su actividad pictórica. Tras finalizar su aprendizaje en 1617, abrió su propio taller y contrajo matrimonio con Juana Pachecho, hija de su mentor. En verano de 1623 acudió a Madrid para pintar a Felipe IV, cuyo retrato le valió el nombramiento de pintor del Rey en octubre de ese mismo año. Comenzó con ello una carrera administrativa que, paralelamente a su éxito de pintor, le llevó a ocupar puestos de importancia en la vida palaciega, entre los que se encontraba el de aposentador de palacio en 1652. Al frente de este puesto se dedicó a la redecoración de las estancias de los Reales Sitios, entre ellos la Galería de paisajes de Aranjuez. Aquí hizo instalar lienzos paisajistas pintados por su yerno y otros pintores de su círculo, entre los que se incluía una vista de la Fuente de los Tritones. Murió el 6 de agosto de 1660.
Zumbigo, Bartolomé
Nació en Toledo en 1620. Ayuda de trazador mayor desde 1656. La reconstrucción del Monasterio de El Escorial según su traza, después del incendio de 1671, le hace ocupar un lugar honroso en la historia de la arquitectura española, como ya señalaban Llaguno y Cean. Sin embargo, aún no ha sido objeto de la monografía extensa que merece, y la información que se tenía de él era tan escasa que su personalidad se confundía con la de su padre, llegando a ser considerado como un simple maestro marmolista y vinculado además al área toledana, pero Madruga publicó el testamento del padre y diferenció ambas figuras. Murió en Toldo el 14 de agosto de 1682.
Más información
Las esculturas de bronce que decoran la fuente de Neptuno fueron concebidas originalmente como morillos de chimenea para el salón ochavado del Alcázar de Madrid y a tal efecto encargadas expresamente al escultor Alessandro Algadi por Diego Velázquez durante su segundo viaje a Roma, siendo destinadas al jardín de Aranjuez en la fecha clave de 1661. Los grupos eran cuatro, representando los elementos personificados en Juno, Júpiter, Neptuno y Cibeles, y de cada uno se hicieron dos ejemplares. En la fuente se colocaron siete, dejando uno de Júpiter en el Buen Retiro. En el siglo XIX se eliminó uno de los grupos bajos con su pedestal, y después de la guerra civil desaparecieron de la fuente el otro grupo de Júpiter y uno de Juno. En 1751 Bonavía propuso una reforma de la fuente que sólo se llevó a cabo en parte. Actualmente se encuentra en restauración.
Mitología
Neptuno, Dios romano del mar, las aguas, los terremotos y los caballos, Neptuno se representa con tridente y es protector de los navegantes. Comparte el dominio del universo con Júpiter (cielo) y Plutón (inframundo).
Simboliza el poder del agua como fuerza natural y ordenadora, muy acorde con la iconografía de Aranjuez como paisaje hidráulico y jardín real.
Descripción del conjunto
Estanque hexagonal con paños decorados con cajeado. El vástago central está formado por el cuerpo inferior cilíndrico con volutas e inscripción conmemorativa de Felipe III. El segundo cuerpo abalaustrado, el tercer cuerpo con pila circular y el cuarto cuerpo en forma de capitel con volutas, sobre el cual se sitúa la reproducción del grupo escultórico del Neptuno de Algardi.
Dentro del estanque, alrededor del vástago central, se disponen cuatro pedestales de forma mixtilínea, alternados con surtidores en forma de copa invertida.